lunes, 22 de diciembre de 2014

¿ Trabajas en un ambiente tóxico?


Uno de los temas referente a la  prevención de riesgos en el trabajo que se están tratando en los últimos tiempos, es salud de las organizaciones.

¿ Trabajamos en una empresa sana o en una empresa tóxica?

Debemos entender el concepto de salud organizacional, en un concepto global, en línea de lo que la Organización Mundial de la Salud contempla como salud laboral, como el bienestar físico y también mental, de los trabajadores en su organización.

Estos últimos tiempos de crisis, han acentuado la pérdida de condiciones sociales, económicas, y también de salud en el ambiente de trabajo, y ha aumentado la toxicidad en el trabajo.

Esta toxicidad se ha traducido en un aumento del acoso laboral, moobing e incluso malos tratos, psicológicos, en los lugares de trabajo. 


La violencia, la intimidación y el acoso psicológico son problemas cada vez más frecuentes en las organizaciones y empresas europeas. Así lo ha puesto de manifiesto un informe elaborado por la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo (European Agency for Safety and Health at Work; EU-OSHA), publicado en enero de 2011.


En la Encuesta europea de empresas sobre riesgos nuevos y emergentes, estos factores de riesgo psicosocial, son los que más preocupan. Según la Agencia Europea " Dichos riesgos guardan relación con la manera en que se planea,  organiza y gestiona el trabajo, así como con el contexto socio económico de trabajo, y sus efectos son un mayor nivel de estrés y un riesgo de deterioro grave de la salud física y mental".

Más de un tercio de las empresas de la Europa de los Veintisiete afirmaron contar con procedimientos para gestionar el acoso moral o el hostigamiento (30 %), la violencia en el lugar de trabajo (26 %) o el estrés laboral (26 %). Se observaron unas proporciones más altas en las grandes empresas.


Son pocos los países en los que se observa un recurso sistemático a estos procedimientos más formalizados; las cifras más altas se registraron en Irlanda, el Reino Unido, los países escandinavos y Bélgica .

Peter J. Frost dice que un medio tóxico “es el resultado tanto de las prácticas de
una empresa como de las actitudes y acciones emocionalmente insensibles de sus gerentes. 

Una situación así le resta vitalidad a los trabajadores y a la organización y contribuye a una disminución de la productividad individual” (Toxic Emotions at Work: How Compassionate Managers Handle Pain and Conflict. Harvard Business School Press. Boston: 2002).

Para que una empresa sea tóxica, se deben de dar las siguientes condiciones:a fuerte interdependencia entre sus integrantes

  • un importante número de personas cuyas necesidades personales no coincidan con las de la organización
  • una pobre comunicación
  • una intensa identificación con la organización
  • una fuerte presión externa que amenace los trabajos de sus integrantes 


La situación se puede da por  por la presencia de un gerente o un jefe «tóxico». Éste, es una persona cuyo comportamiento confunde y hasta impide trabajar a sus subordinados. No sabe manejar un problema en forma constructiva; es inconsistente, dice una cosa y hace otra; a veces es frío y distante y otras, emocional en sus reacciones. Cambia sus instrucciones sin previo aviso y sin mayores explicaciones y el empleado nunca sabe a qué atenerse. 


Todos los autores señalan que para evitar estas situaciones debe de haber un buen clima laboral.

Si volvemos a estudiar los resultados de la encuesta europea de riesgos emergentes, sólo un tercio de las empresas europeas tienen procedimientos de gestión de riesgos psicosociales (acoso, mobbing, estrés).

Maite Barón, directora de la compañía con sede en Londres ‘Building Visionary Organisations’, especializada en Coaching, Consultoría y PNL para empresas y directivos , señala que al igual que las personas tenemos una personalidad determinada, con nuestras creencias, valores, actitudes y conductas, las empresas tienen una cultura propia, que a su vez consta de un sistema de creencias y valores que premia y ensalza ciertas conductas y actitudes. La cultura de una empresa se basa en la visión (qué hace), la misión (cómo lo hace) y los valores, que rigen su toma de decisiones. A día de hoy, la mayoría de empresas tiene una cultura inconsciente y destructiva. La crítica y la exigencia marcan las relaciones entre la dirección, los mandos intermedios y los empleados. La falta de asertividad  y de valoración fomentan que la insatisfacción, el miedo y la falta de compromiso se conviertan en el denominador común de la plantilla. Y lo peor de todo es que cada vez más personas sienten que su función laboral carece de sentido.

¿ Que soluciones podemos implantar?

Como vemos un buen clima laboral es muy importante, pero tanto o más es que haya una buena comunicación.

Para solucionar el problema y que nuestra empresa sea saludable, el bienestar físico y mental es fundamental. Hay que cambiar las conductas de los gerentes, y también de los mandos intermedios. Los gerentes deben de impulsar la cultura preventiva en este sentido e implantar e impulsar políticas de seguridad y salud, participativas, tienen que escuchar a sus empleados y motivarlos para que no caigan en el victimismo.

No solo hace falta compromiso si no el establecer un verdadero sistema de evaluación de los riesgos emergentes y psicosociales, ya que estos son los menos conocidos, pero los que en un futuro próximo serán los  mas determinantes en las estadísticas

Actualizar los valores de la empresa y cambiar los patrones de conducta de los empleados, fomentar la formación, flexibilizar los horarios, establecer la dirección por objetivos y otorgar a los trabajadores confianza en su propia responsabilidad, crear nuevos canales de comunicación y dar espacio a la creatividad, son soluciones que harán de nuestra empresa una empresa saludable y competitiva.

Cuanto mayor sea el bienestar de nuestros empleados , mayor será su capacidad de aportar valor añadido, mejorando su actitud, su compromiso y su motivación.


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