miércoles, 11 de marzo de 2015




LATIGUEROS, ESCLAVOS Y PRODUCCIÓN

Hoy vamos a reflexionar sobre lo que ha influido la crisis económica y las diferentes reformas laborales en el cambio de los derechos de los trabajadores.

Con la crisis y el apoyo de la reforma laboral, muchas empresas han aprovechado para hacer "limpieza". 

Esta limpieza se ha traducido en un adelgazamiento de las plantillas, amortización de puestos, traducidos en despidos masivos, en la que la mayoría de damnificados han sido trabajadores mayores de 45 años, con vidas laborales más o menos largas.

Este adelgazamiento de plantillas, lo que hace, es que se despide a trabajadores con salarios pre reforma, sustituyéndolos por empleo de contratos precarios y baratos, a la hora de un despido.

Con la tasa de paro más alta de Europa, y más concretamente de paro juvenil y primer empleo, lo que está pasando en las empresas, es que se está contratando a jóvenes recién titulados, con la mejor preparación de la historia, con contratos miserables, ya ni siquiera mil eurista, si no con el salario mínimo, sin seguridad social y sin nada. Se está instaurando la figura del becario for ever, para siempre. 

Esto por un lado, y por otro, se están instaurando viejas figuras que ya creíamos ancladas en el pasado, el mando latiguero. Figura siniestra, que amparada en la superioridad, no deja de dar caña a sus subordinados, en jornadas interminables, y vulnerando todos sus derechos.

Los trabajadores, por miedo a las represalias y sobre todo al despido, no suelen denunciar a tan desalmada persona.

En el peor de los casos se llega hasta la aparición de casos de mobbing.

El acoso laboral o acoso moral en el trabajo, conocido comúnmente a través del término inglés mobbing: ‘asediar’, ‘acosar’, ‘acorralar en grupo’, es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. 

Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles dentro o fuera del trabajo por parte de grupos sociales externos, de sus compañeros ("acoso horizontal", entre iguales), de sus subalternos (en sentido vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también llamado bossing, del inglés boss, jefe). 

Dicha violencia psicológica se produce de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, y a la misma en ocasiones se añaden "accidentes fortuitos" y hasta agresiones físicas, en los casos más graves. Una situación de acoso muy prolongada en el tiempo, además de enfermedades o problemas psicológicos, puede desembocar, en situaciones extremas, en el suicidio de la víctima.

Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o perturbación (o normalmente la conjugación de todas ellas) es el abandono del trabajo por parte de la víctima —o víctimas—, la cual es considerada por sus agresores como una molestia o amenaza para sus intereses personales (necesidad de extorsión, ambición de poder, de riquezas, posición social, mantenimiento del statu quo, etc.)

El término mobbing (del verbo inglés to mob, con el significado antes aludido) proviene de la etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales, sobre todo del campo de la ornitología, donde la conducta defensiva de un grupo de pequeños pájaros consiste en el atosigamiento continuado a un enemigo más grande, con frecuencia un ave rapaz. 
Estos comportamientos en la naturaleza terminan frecuentemente, o bien con la huida, o con la muerte del animal acosado por varios otros.

El científico sueco Heinz Leymann investigó el fenómeno en la década de 1980, y fue quien utilizó por primera vez el término mobbing para referirse al problema. Otros autores destacados en el estudio del acoso moral y del mobbing son la francesa Marie-France Hirigoyen y el español Iñaki Piñuel y Zabala.

La incidencia poblacional del acoso laboral se calcula que se encuentra entre el 10 y el 15 % del total de los trabajadores en activo.

Esta es una de las llamadas enfermedades laborales emergentes, de difícil diagnóstico, no en cuanto a su etología, si no a que al ser un problema relacionado con los factores de riesgos psicosociales.

Según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, los factores de riesgos psicosociales supondrán más del 30 % de los problemas de salud, relacionados con el trabajo.   En 2002, el coste económico anual de este trastorno en la EU-15 se estimaba en 20 000 millones de euros anuales.

Si la situación no cambia, nos veremos abocados a un retroceso en nuestro estado del bienestar.

En poco tiempo hemos perdido los derechos que a nuestros padres les costó tanto conseguir, incluso a algunos les costó su vida o largas condenas en las cárceles .





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